los falsos opuestos
felices pascuas
los románticos argentinos del siglo XXI
pasaban los días y la radio no se apagaba. aquellos adultos morales a cargo de mi formación -eso pensaba en aquel entonces- seguían el verso boca-river. ni ellos, ni mi familia, ni ningún argentino se hubiera alzado para resguardarme de mi muerte si el gobierno así lo decidía y las películas nos habían mostrado hasta el hartazgo cuán orgullosos nos debíamos sentir si fuéramos de esos privilegiados en la convocatoria a la muerte por la patria, vírgenes ofrecidos en sacrificio al dios de insaciable sed.
una mañana alguien me informó: "te llegó un telegrama". el escueto texto contenía un saludo de una amiga por mi reciente cumpleaños. recuerdo alguna carta de esa época que gabriela me envió, escrita en los márgenes de rebosante felicidad social guerrera, pero, ¿ por qué un telegrama? nunca nadie me había enviado un telegrama para saludarme por mi cumpleaños. las piernas se me aflojaron y mi cabeza casi explotó. odié aquel papel.
finalmente alguien decidió que yo no debía morir entonces, pero sí que lo hicieran otros. los gobiernos son tan adictos a que los actos más duros se graben en la carne del pueblo.
hoy tampoco encajo con ustedes, con sus titulares, con su berreta puesta en escena. no me hablen de honor ni de gloria, parecen anacrónicos románticos alemanes del siglo XIX. hablar de patria bla bla bla cuando el dolor, la muerte y la sangre no es la propia, por lo menos, es síntoma de superficialidad. ¿quién es alguien para arrogarse el derecho de conducir a otro a su muerte? eso es asesinato, y la masa irracional es tan proclive al orgullo imbécil, a cantar hoy y olvidar mañana, a compartir indefinidamente sensibleras fotos en los muros del facebook y mañana publicar, con la misma idiotez, la foto de un perro perdido.
¿30 es más importante que 29? ¿y que 31? más bien hagan silencio (es un ejercicio interesante, el silencio permite pensar). esos muertos ni decidieron morir ni acrecentaron la patria, fueron víctimas de la irracionalidad humana, de un gobierno que los condujo irremediablemente a la muerte y de un pueblo que no los protegió. ¿quieren recordarlos? entonces evitemos que haya más a pesar de los deshidratados dioses.
tommaso, el del silencio
"queridísimo señor:
no me hubiera causado extrañeza o admiración la profunda sospecha que se desprende de su carta de que al no escribirle le he podido olvidar, si no creyera que le he dado pruebas firmes del gran amor, mejor dicho, inconmensurable amor que le profeso. sin embargo, el no escribir no es nada nuevo y no hay por qué asombrarse de ello, ya que lo mismo que todas las cosas van de un extremo a otro, también el escribir puede ir a menos. además, puedo decirle a su señoría lo mismo que usted me dice a mí. sin embargo, es posible que diga todo esto para tentarme o para que se encienda en mí de nuevo un fuego aún mayor. sea lo que sea, estoy muy cierto de que no podré nunca olvidar su nombre lo mismo que no puedo olvidarme de que tengo que comer. más aún, es más fácil que olvide la comida, que solamente alimenta mi desdichado cuerpo, que su nombre, el cual me alimenta cuerpo y alma. él llena a ambos con tal dulzura que no siento ni dolor ni miedo a la muerte mientras permanece en mi memoria. piense cuál sería mi estado si también el ojo pudiese participar de ella."
Miguel Ángel Buonarroti, 28 de julio de 1533
analogías primarias
mirá que hay gente pelotuda!
en argentina se practica demasiado la defensa de la obviedad
tv de domingo
soretes de perros
norte en 12 imágenes
lo otro
“Lo otro” siempre da miedo: al ser desconocido lo subordina al campo de lo indominable y será siempre rechazado en tanto asegure que no es peligroso. La persona desconocida es peligrosa, sobre todo en una sociedad de creciente desconfianza y violencia. “Lo otro” puede atacarme. Todo lo desconocido es misterio, y hasta tanto pruebe su benignidad, se vive como un enemigo. “Lo otro” será vivido como más peligroso cuanto más cerca de las estructuras estables se encuentre y puede patentizarse en personas, ideologías, credos, prácticas culturales.
Nuestra sociedad argentina ha crecido dentro de estructuras conservadoramente católicas. Esto no la hace ni mejor ni peor que otras, pero finalmente habrá que reconocer que no es el único modo de pensamiento. La iglesia católica ha sostenido valores profundamente humanos y al mismo tiempo ha cometido actos deliberadamente aberrantes; posee parte de la verdad, como otros sistemas de pensamiento la tienen. Figuran en sus listas los nombres de grandes hombres y mujeres al mismo tiempo que perversidades. Tras la bandera de la revelación divina ha cometido los peores actos contra la humanidad, como también actos de suma grandeza. En definitiva, la iglesia católica ha demostrado ser tan humana como el resto de las sociedades, de los pensamientos, de los credos, de las personas.
Puede entenderse que semejante organización de poder se vea amenazada en su status quo cuando algunas leyes que regulan la convivencia de los grupos humanos no siguen su línea de pensamiento, o más bien, se oponen. Quienes adhieren a este sistema religioso se sienten afectados porque los increpa, los hace reflexionar sobre sus propias acciones, su propia fe y su propia estabilidad política y económica.
Pero es que la humanidad es más que un culto, que un sistema político, que una idea, y “lo otro”, aunque difícil de digerir al principio, se convierte muchas veces en el alimento que promueve los cambios que nuestras sociedades han adoptado para su mejor desarrollo, por el respeto a todos, por la felicidad de todos.
Trabajo por una sociedad que incluya a los católicos tanto como a los musulmanes, judíos, budistas, ateos, agnósticos, en donde ninguno de ellos se arrogue la verdad sino que, compartiendo sus verdades, armemos comunidades más inclusivas, tolerantes, sin privilegios para pocos sino derechos para todos.
zoratti calvi










































